¿Dónde está mi ilusión?


Siempre hay ilusión, pero, ¿está en la compañía?

Cuando practico mi ilusión, encuentro mi satisfacción


Regeneramos la ilusión de las empresas

Innovar es saber resolver lo que frena tu ilusión


Y en tu empresa, ¿tienes ilusión?


INNCOMPANI es una empresa focalizada en el desarrollo del entorno para que la innovación aflore, y el entorno adecuado es aquel que cuida la ilusión.

Las soluciones innovadoras que nuestra técnica genera han sido modelo de éxito para los objetivos de las compañías.

Inncompani trabaja la alineación de los recursos a los objetivos de la compañía.

La mejora del clima laboral es un reflejo de la satisfacción de los empleados.

Las empresas que no innovan se estancan junto con sus empleados.

Si su compañía tiene síntomas de desilusión, nosotros catalizamos el cambio.

¿Conoce su ilusión? Realice nuestro test

Enseñar a innovar es enseñar a creer en uno mismo, es reconocer la autoestima y la humildad de saber aprender y escuchar.

Saber comunicar no es sólo saber decir sino saber escuchar. Cuando las razones de los mensajes son de peso, documentadas, justificadas y aportando valor debemos saber atender qué están queriendo decirnos en lugar de justificar lo que queremos entender, no siendo ni agresivos ni defensivos, y a esto se le llama asertividad.

Despertar la ilusión es saber cumplir con los compromisos, pues cuando alguien pone su ilusión en algo, espera una satisfacción. Y ésta es tan sencilla como ser parte de un equipo, de una empresa y de un futuro. A parte de un correcto sistema de remuneración y compensación, no tiene que ver con premios ni aspectos económicos que siempre, siendo justos en su aplicación, serán bien recibidos y aceptados por el resto de compañeros.

La ilusión está en el crecimiento personal y profesional de las personas, de sentirse parte integrada de un proyecto con compañeros con los que compartir y superiores de quién aprender.  a la vez que protejan sus intereses en épocas de inestabilidad. Todos estamos afectos a malas temporadas, unidad a enfermedad, perdida de familiares, crisis personales… y tener respuesta en estos momentos de equipo es clave.

Nuestro trabajo es parte de nuestra vida social-laboral y no podemos ser extraños en una sociedad de la que queremos y debemos ser miembros activos para mantener la ilusión en su desarrollo y evolución. Dejar de participar es dejar de tener ilusión.

La falta de directivos adecuados, faltos de capacidad y ausentes de ser ejemplo de cómo alcanzar metas aportando a los demás ha destrozado a generaciones que se han quedado fuera del sistema y ya no quieres saber nada del futuro ni de soluciones. Profesionales desilusionados que han pasado a ser únicamente una herramienta para hacer lo que se les ordene, sin ganas y sin aportar lo mucho que saben. La ausencia de líderes crea ladrones de ilusiones, lugares ausentes de ilusión y tampoco te dejan desarrollarlas.

Ser causa de haberse comido el tiempo de los demás en aquello que no les ha aportado es un ejemplo del mal directivo y del destructor de ilusiones.

El directivo líder es condición necesaria, pero frente a equipos agotados y desilusionados necesita ayuda para recuperar la ilusión.

Ser capaces es tener conocimiento y saber qué hacer con él. Utilizarlo en un paso más de lo aprendido y ayudar a avanzar a sociedades y a empresas. La ilusión es lo que ha movido al hombre para resolver las necesidades que frenaban sus sueños y su visión de futuro. Nuestro avance está sostenido en la capacidad de innovar.

Todos somos hijos de la innovación, es una de nuestros valores junto con la proyección de futuro, y de esta combinación todos tenemos ilusiones por la que esforzarnos y sentirnos satisfechos.