La crisis verbal

La crisis verbal

Los tiempos de crisis cobran toda su grandeza e identificación cuando por “todos y en todo lugar” se habla de crisis. De saber definirla, identificarla y de cómo actuar. No obstante, con todo por hacer.

Cuanto más se utiliza esta palabra en los medios de comunicación e informativos menos valor de solución se proyecta. Esta palabra llega a ser la mayor fuente de riqueza de los medios.

Es pues la crisis una resonancia verbal de demandas, de necesidades, de explicaciones de los hechos pasados y de predicciones esotéricas para su fin.

La crisis se torna entonces en el reflejo del no hacer, de hablar en lugar de actuar, de lamentarse en lugar de animarse, de acomodarse en lugar de adaptarse.

La explotación verbal de todos estos hechos no tiene límite, todo es catastrófico, criticable, apocalíptico en sus consecuencias. Un éxito para los “medios”. La palabra crisis prolifera en el verbo.

Por el contrario, empezar a actuar es el fin de la noticia mediática; las cosas han cambiado y debemos adaptarnos a ellas, con el ánimo de hacerlo, y por supuesto, porque, además, nuevos horizontes descubriremos.

Actuar con el raciocinio y el ánimo abierto ante una nueva situación más incomoda (por cuanto diferente) que la anterior, no es ni más ni menos que saber que la estamos cambiando.

La preocupación es ahora avanzar en la ruta de la solución; la propia palabra y su significado es ahora cuando se torna en crisis. Ahora dominan las acciones, la crisis se desvanece y escasea en el verbo.

¿Quién puede estar en crisis con un sentido de trabajo, metas que lograr y trabas que superar? Eso se llama tener ilusión, creer en un futuro y trabajar por ello. Ahora es tiempo de soluciones, de acciones y de hechos.

La crisis verbal solamente existe cuando esta palabra desaparece de su léxico. Sin embargo, hay intereses en mantenerla y se ha convertido en el midas del verbo de la comunicación.

Esperemos pronto la verdadera crisis verbal.

2013-10-14T12:45:11+02:00