La experiencia

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La experiencia

Experiencia: Enseñanza que se adquiere con la práctica. Acontecimiento que se vive y del que se aprende algo.

En cualquier caso, la vida, como acto consciente y real de lo que está aconteciendo, está unida a este proceso. Por tanto, no puede crearse un hombre experimentado sin vivencias propias y que afecten a su vida. Estas vivencias, a su vez, transmiten conocimientos, aprendizaje y enseñanza, pero no son la experiencia.

La experiencia sólo acude cuando surge la ocasión de repetir una vivencia pasada y, así, recordar errores y aciertos, para evitar los primeros y buscar los segundos. Para que la experiencia se vaya formando, hemos de enfrentarnos al análisis y a la autocrítica del desenlace final de esa vivencia. Todo ello sin perder las bondades positivas de lo albergado en ella.

El conocimiento adquirido actúa sobre el hecho en sí mismo, forma parte de él y se produce y reproduce en el mismo hecho; incluso se puede transmitir explicando las variables que se han considerado en su deducción.

La experiencia, por el contrario, rodea al hecho y se produce cuando éste se puede valorar desde fuera, y ha pasado el tiempo suficiente para haber encajado sus consecuencias. Pero es un hecho reflexivo de uno mismo, que imposibilita la transmisión a terceros.

Tras una experiencia nos lamentamos de aquello que no hicimos, de las personas que maltratamos y del escaso aprovechamiento que obtuvimos de esa oportunidad. Tan sólo queda esperar a que se repita un hecho similar para poder aplicar la nueva experiencia, mejorando nuestras incapacidades resolutivas del pasado, pues aún, con conocimiento, nos faltaba la experiencia.

La experiencia va unida a la vida, al impacto que vivir tiene en nuestras almas y en las ajenas. Todo aquel que vive irá acumulando experiencia, aunque algunas veces cortas en conocimiento.

“Más experiencia adquiere una vida larga que ancha, sin embargo el conocimiento es al revés, y juntos la sabiduría.”

La experiencia cambia las primeras reacciones, las valoraciones ganan en profundidad y permiten distinguir la verdad de los hechos. Así, debemos cambiar el papel de víctimas, deducir dónde nos equivocamos y, en lugar de lamentarnos, podremos aprender y seguir creciendo.

Un pastor, que vive el mismo proceso en distintas primaveras, habrá adquirido experiencia al final de su vida y también conocimiento hasta donde su mente supo aprender. Deducirá qué salió mal o qué resultó bien, qué evitar y en qué ser prudente. Incluso le permitirá cuestionar conocimientos para cambiarlos y adaptarlos; y, cómo no, ver su vida desde fuera, con otras perspectivas.

Una persona con muchos conocimientos aprendidos y estudiados, pero no vividos, no puede adquirir experiencia. Con su análisis no identificará cómo se sintió, qué emociones le traicionaron y cuales le ayudaron. Tendrá una total carencia de los posos y el sabor que dejaron. No habrá generado un espacio de aceptación de los hechos ocurridos, ni los buenos ni y los malos. Y a duras penas sabrá como querría volver a vivir este hecho si la vida trajese de nuevo la oportunidad. En definitiva, no tendrá experiencia.

La experiencia siempre se adquiere con la vida. Así, el paso del tiempo es condición necesaria y, por tanto, la edad, consecuencia de aquello.

La experiencia es una consecuencia de la vida. Multiplicarla, cuestión de vivencias y agrandarla, cuestión de conocimiento.

El conocimiento, al contrario, es más libre, más objetivo y autónomo y funciona para todo el mundo con capacidad de asimilación.

El conocimiento es absorción y la experiencia, resaca.

Hay, sin embargo, vidas muy cortas y de duras necesidades que afectan para siempre. En esos casos, la experiencia se acelera por la precocidad del impacto en la vida, de su dolor y sufrimiento.

En definitiva; La experiencia es individual, solo surge cuando el experimentado actúa en la vivencia. Y por tanto, no se puede transmitir ni heredar. Hay que vivir la vivencia para luego alejarla, analizarla y finalmente volverla a vivir. Es en ese momento cuando surge la paz y tranquilidad que da la experiencia para afrontar otra vivencia, nueva para los no experimentados y revivida para el experimentado.

2015-02-10T12:16:55+00:00