La falta de ilusión no existe

May

30
2013

Nos hemos perdido y hemos terminado haciendo difícil lo sencillo;

¿Cuántas veces hemos resuelto situaciones que frenan la posibilidad de llevar a cabo aquello que nos gusta? Aquello que nos aporta satisfacción en su realización y en su consecución, y cuando el llevarlo a cabo forma parte de nuestros pensamientos e ideas, se llama ilusión.

Cuando la empresa no respeta las ilusiones de sus trabajadores y no sabe alinearlas a sus objetivos, sencillamente está eliminando la innovación. No respetar la ilusión es orientar el trabajo y las relaciones en continua fricción y erosión con la ilusión. Desde salir tarde de forma sistemática, hasta no dejar que los empleados aporten lo que saben y reconocerles su merito en ello.

Siempre hay ilusiones; pero ¿dónde están?

Esta es la responsabilidad de un jefe, de hacer crecer a sus empleados haciendo posibles sus ilusiones y las de la empresa. Muchas veces me han preguntado ¿cómo consigo, o que hago, para que tengan ilusión mis colaboradores? Y esta aproximación ya va equivocada. La ilusión es un don que la naturaleza nos otorga, todos nacemos con la posibilidad de ilusionarnos y de crear algo por lo que luchar. Por tanto, la respuesta no es que has de crear, sino que no has de destruir. No se trata de crear ilusiones (que puede ser hasta peligroso) sino de respetar las ilusiones.

De tal forma que cuando pensamos que no hay ilusión, sencillamente es que se ha ido a otro sitio, y ya se fraguó el drama del empleado insatisfecho y la ruptura con la empresa, donde los empleados dejan de sentirse parte del producto final, muere su compromiso y dejan de aportar sus ideas dejando de innovar.

La innovación es por algo

La innovación no es más que resolver aquello que frena el llevar a cabo nuestra ilusión. Con la innovación, somos parte de la solución, inventamos, nos divertimos, superamos retos y aprendemos, nuestra seguridad y autoestima crecen y nos sentimos satisfechos. Pero cuando el trabajo va en contra de nuestras ilusiones, se pierde la razón de innovar. El resultado de esto son los empleados ausentes, donde estando, su mente está en otro sitio, y sienten la compañía como un ladrón de ilusiones.

Los ladrones de ilusiones

El ladrón de ilusiones es aquel espacio donde poco a poco tu ilusión ha sido borrada, y tampoco podemos irnos a otro sitio a desarrollarla. La consecuencia de este hecho es dramática, nos sentimos prisioneros. Y cuando te sientes prisionero se pierde el miedo de entrar en la cárcel, la cárcel del estancamiento y de la insatisfacción. Dejamos de creer en la empresa y en nosotros mismos.

Un escenario así en una sociedad sana, debería ser aislado por la huida masiva de sus trabajadores, sin embargo cuando se ha propagado la falta de ilusión a nivel social, generando una crisis de ilusión global, las personas nos hemos llenado de miedos y angustias pensado que no merece la pena. Y a pesar de tener más ganas en la huida que en permanecer, no nos movemos.

Por tanto ser conscientes de la ilusión como motor principal de la satisfacción personal y empresarial, es la clave del éxito. Aquellos directivos que no cuidan la ilusión no tendrán innovación y cada vez menos valor añadido por parte de sus equipos.

Afortunadamente podemos recuperar la situación, empecemos por lo sencillo, no agredamos las ilusiones.