Papá, mi ilusión de mayor es ser un caballero Jedi

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Papá, mi ilusión de mayor es ser un caballero Jedi

Como muchos de los niños de mi generación, cuando vimos la primera trilogía de Star Wars (bueno, la primera cronológicamente hablando, en cuanto a su rodaje), hubo unos días en los que nuestra ilusión era ser Caballero Jedi. Nos ilusionábamos con ser Luke Skywalker y recorrer el espacio al mando de una nave espacial, derrotando al Imperio, junto con nuestro androide R2D2, nuestro sable láser y con la Fuerza.

Mientras los Soldados Imperiales llevaban diferentes armas que disparaban láser, los Jedis, no abandonan su sable láser (¿cuantos de nosotros no hemos tenido la ilusión de pequeño de tener uno y manejarlo con la destreza que lo hacían los Jedis?). Utilizaban su sable láser para repeler los ataques de los Soldados Imperiales y derrotarlos con sus propios disparos. Cuando los Soldados Imperiales tenían que abrir una puerta acorazada cerrada, hacían uso de herramientas. Los Jedis, sacaban su sable láser y cortaban el metal de la puerta como si de cartón se tratase. Los mejores duelos de la saga siempre tuvieron como protagonistas estos sables láser. Entre Luke Skywalker y Darth Vader, o entre los Jedis y los Siths, en los primeros episodios de la saga. En definitiva, era el único equipaje que necesitaban para enfrentarse a una nueva aventura (bueno, el sable láser y la Fuerza, que siempre les acompañaba).

Con la Fuerza, podían influir sobre la capacidad de decisión de otros, sentir la presencia de otros Jedis o mover objetos. Respecto a este último punto, que se lo digan al niño del siguiente anuncio, que no pierde la ilusión por mover cuantos objetos se ponen a su paso. Aprovechando la influencia de la Fuerza, Volkswagen intentó vendernos, a todos los seguidores de Star Wars, el nuevo modelo del Passat, por medio de este anuncio.

La verdad es que en estos días estivales me estoy sintiendo como un caballero Jedi. Aprovechando unos días de las necesarias y merecidas (o eso creo yo) vacaciones, estamos visitando la cuna del Renacimiento por excelencia, Florencia. Ciudad en la que destacó, entre otros, Leonardo da Vinci: persona polivalente donde las haya e innovador por definición. Fue considerado como uno de los Maestros del Renacimiento. Lejos de enumerar los logros de Leonardo, voy a relatar lo que me pasó por la cabeza haciendo turismo, una semana en Florencia y en las ciudades cercanas.

Ilusion e Innovacion en FlorenciaLa jornada comenzaba por la mañana, a eso de las diez que somos más de vivir el ambiente de la ciudad que visitar todos y cada uno de los museos, exposiciones o iglesias de las ciudades que visitamos. Cuando salíamos de casa, lo hacíamos con una botella de agua en una mano y un repelente de mosquitos colgado del cinturón (creedme los mosquitos en Florencia no tienen nada que envidiar a los del Caribe, tuvimos que comprar cortisona el segundo día, para bajar el picor de las picaduras).

¿Dónde llevábamos la cámara de fotos? ¿Y la guía que nos contara las historias de los monumentos o lugares de interés que estábamos visitando? ¿Y el mapa de la ciudad? Como experimentado caballero Jedi, salíamos de nuestro hotel, rumbo a nuestra aventura diaria, dispuestos a enfrentarnos a una jornada de turismo con nuestra única arma, nuestro sable láser, perdón, quise decir, nuestro smartphone. ¿Para qué llevar un mapa en papel, que se termina arrugando y rompiendo y que cada vez que tienes que ver a donde ir, tienes que encontrarte primero, pudiendo utilizar Google Maps y que te posicione automáticamente en el mapa y te diga cómo llegar a los sitios? ¿Por qué confirmarse con una sola guía de viaje, cuando tenemos a nuestra disposición una docena de ellas? Para los ‘aficionados’ a la fotografía como nosotros, que hacemos cientos de fotos en cada viaje, pero que no imprimimos ninguna, sino que llenamos discos duros, ¿por qué vamos a llevar una cámara de fotos reflex, si con la resolución de los smartphones de hoy en día, podemos utilizar la foto de salvapantallas o de fondo de escritorio, o aburrir a nuestros amigos y familiares con el centenar de fotografía que hemos hecho?

Además, tiene la nada despreciable ventaja de poder acceder a los horarios actualizados de los trenes, autobuses, museos, etc.

En definitiva, como el sable láser de los Jedi, no es la mejor opción en todas las ocasiones, y existen otras alternativas que pueden hacer mejor su trabajo, pero, sin duda, cumple su misión.

Por otro lado, con el mismo Smartphone llevábamos la Fuerza, que nos acompañaba. Podíamos acceder a aplicaciones como Trip Advisor, en las que otros turistas habían dejado sus críticas y comentarios sobre restaurantes, hoteles, lugares de interés, etc y que podían influir en nuestras decisiones finales. También nos permitía decirle a nuestros amigos en qué ciudad estábamos en cada momento, mediante la publicación de nuestros comentarios en las redes sociales y en aplicaciones de geolocalización (como uno ya va cumpliendo años y le han recomendado que haga algo de deporte, nos hemos aficionado a salir a correr un rato, unos días en semana, pues la aplicación del Smartphone que nos mide lo que corremos, el tiempo empleado, el ritmo, también indica dónde nos encontramos, por lo que nuestros amigos, pueden ‘sentir’ dónde estamos). Sí, lo que no fuimos capaces de hacer fue mover objetos de sitio.

Es por esto por lo que me sentía estos días como un Caballero Jedi, cuando veía a cientos y cientos de turistas con sus cámaras de fotos, sus mapas y sus guías, mientras nosotros, sólo llevábamos nuestros Smartphones. Por cierto, para los más nostálgicos de la saga, como dijo el viejo Obi-Wan Kenobi al joven Luke Skywalker: déjate guiar por tu intuición, nosotros también dejamos a nuestra intuición la elección de los restaurantes en los que comer (y la verdad, es que no nos ha fallado).

Si a esta pequeña historia le añadimos que la Eurocámara se está planteando eliminar el roaming dentro de la zona de la UE, de aquí al 2015, podemos estar, si es que no ha sucedido ya, ante un cambio en la forma de hacer turismo. Una oportunidad para la innovación. Nuevos productos que ofrecer. Si los existentes nos se reinventan e innovan, pueden desaparecer. Aunque es algo exagerado, las cámaras de fotos se tendrán que reinventar. Las digitales ya ganaron el terreno a las de película fotográfica. Ahora, corren el peligro de desaparecer, o quedar para profesionales, en detrimento de los smartphones, como nos avanza la siguiente noticia. Y todo esto, en un corto periodo de tiempo.

¿Por qué no aprovechar la ilusión que se fortalece en las vacaciones para crear ideas innovadoras?

2013-09-06T14:09:40+00:00