Reglas amorales

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Reglas amorales

Últimamente no hacen más que proliferar reglas que solo prohíben, crean estados semipoliciales, reglas para asegurar un orden que han perdido, reglas para protegerse de los que deben ser protegidos ¡Pero si esto va en sentido contrario!

En verdad, estoy cansado de que me prohíban y me reglamenten, todo está prohibido, limitado, y lo mejor es que se supone que es por mi bienestar y felicidad.

Es cierto que es necesario una reglamentación y leyes para vivir en sociedad, pero el modo de implementar leyes puede tener muchos principios. Desde la democracia, dando espacio a las minorías y, buscando consensos (proceso que debilita la agilidad de soluciones) hasta la tiranía que tuvo mucha responsabilidad en lo que la grandeza de la Grecia clásica llego a ser.

En la Grecia clásica el tirano era una figura elegida conjuntamente para regir en solitario por la necesidad de decisiones rápidas soportadas por acciones ante riesgos máximos. De ahí deriva el mal sentido de hoy día del “tirano” pues era difícil de controlar que tanto poder en una sola persona no derivara en intereses propios, y la mayoría de ellos fueron desterrados por levantamientos de la población.

No obstante el tirano, en la Grecia clásica, dio soporte al crecimiento del imperio y a la fortaleza del estado frente a las amenazas externas, a cambio, claro está, del perjuicio de muchas libertades. Visto desde otra perspectiva, la tiranía creaba imperios y la democracia los disfrutaba buscando un reparto justo de derechos, pero en este proceso el estado se iba debilitando.

Volviendo a nuestro momento, estas personas llamadas “políticos” se han hecho maestros de la legislación. Pero con el mal ejemplo de que empiezan a dominar las leyes del prohibir. Creando leyes ante situaciones que se les han ido de las manos.

Es decir, parece darse a entender que lo que no estaba prohibido pues es que antes si se podía hacer.

Pero, ¿Desde cuándo hay que prohibir que no se pueda escupir, ni atacar la dignidad de las personas, ni atacar lo moralmente correcto?

Cuando la misión de un político de construir una sociedad mejor y moral se cambia por el interés propio de unos pocos, esto es lo que sucede, que han de saltarse ética y moral para conseguirlo, y ahora pretenden que esto no se les vuelva en contra cuando reciben un trato de los ciudadanos igual al que hemos recibido de los políticos.

Desde “políticos” que insultaban en sus mítines, desempeñando cargos de dirección sin preparación ni formación, hasta amigos de “políticos” en la presidencia de empresas que las han quebrado junto con economías de miles de familias. Así durante más de 30 años y todo ello sin consecuencias.

Si, sin consecuencias, porque como antes no estaba penado pues parece no era incorrecto ni amoral… ¡Y nosotros sin saberlo!

Han creado una justicia perdida y corrompida que no sabe interpretar que es justo a pesar de tener una historia de valores y mores de más de mil años.

La justicia y la educación han sido quebradas para justificar y salir indemnes de las actuaciones amorales de los políticos y sus amigos.
Y ahora que la sociedad se les va de las manos dan respuesta legislando y prohibiendo todo lo que la moralidad y la falta de justicia han perdido.

Si es mucho más sencillo, han estado dando ejemplo de lo amoral, y así, se construyen sociedades amorales, “todo vale si no está penado por ley” cuando la verdadera ley es el ejemplo y el comportamiento hacia los demás.

Se han portado mal hacia los ciudadanos, escándalos, robos, prevaricación, impunidad, etc. Y ahora reciben lo que han sembrado.
Lo triste es que este es un daño de todos y para todos y que ya ha corrompido a la sociedad. De hecho, las empresas regidas por directivos formados y valorados ya no se preguntan en sus decisiones si éstas son correctas o no, dignas para las personas o no, morales o no, sencillamente se preguntan si está penado.

Parece que nadie sabe pensar en moralidad y dignidad hacia los demás que igual que hacia uno mismo.

El último ejemplo de este abuso y fracaso es la creación de leyes en el propio beneficio de quien las crea, es el colmo de lo amoral, es el ejemplo del fracaso en la dirección de la sociedad.

Leyes que prohíben y donde se autoprotegen aquellos que deberían de ser dignos de respeto por sus actos, son leyes amorales.
Llegado a este punto ¿qué nos queda a los ciudadanos? Cuando nos acaban de demostrar su incompetencia para mantener una sociedad digna y moral.

Las únicas leyes ciertas son las naturales, jamás las que los hombres crean, y mucho menos cuando son de unos pocos y para su propio beneficio.

AMORALES al cuidado de la dignidad del pueblo no se puede mantener por mucho tiempo.

2013-12-12T13:28:37+00:00